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Alhambra General

Un paseo por la historia de la Alhambra

La visita Alhambra General permite el acceso a todos los espacios visitables del Monumento: Alcazaba, Palacios Nazaríes, Generalife.

La visita incluye:

01 – Alcazaba – La Qasba –

Su situación, en la zona más elevada de la colina, la convierte en lugar privilegiado para la observación y vigilancia, de la ciudad, la vega y sus accesos.

A partir del siglo XIII los nazaríes dan a la Alcazaba su actual fisonomía, añadiéndole grandes torres: la Vela en el oeste y las del Homenaje, Quebrada y Adarguero en la zona este. Todo queda enmarcado en otro exterior con una calle de ronda y el importante acceso por la Puerta de las Armas.

Desde entonces se inicia la fortificación de todo el perímetro de la Alhambra con su muralla y el añadido a intervalos de algunas torres y puertas por su perímetro.

Además de ser una de las partes más antiguas de la Alhambra, es el área militar del recinto en el que pueden visitarse los siguientes espacios: la Terraza de la Torre del Cubo, el Adarve de la Muralla Norte, el Barrio Castrense, la Terraza de la Puerta de las Armas, la Torre de la Vela y el Jardín de los Adarves.

02 – Palacios Nazaríes – La Dar al-Mamlaka

Definida la estructura de intramuros, se edifican los primeros palacios, la Dar al- Mamlaka, con sus distintas casas reales mandadas edificar por los diferentes sultanes durante la etapa nazarí, conforman lo que hoy conocemos como Palacios Nazaríes. Aunque se ubican en un único espacio compartimentado, cada palacio se identifica con el sultán que lo mandó construir, y en la actualidad forman tres ámbitos independientes: Mexuar, Comares y Leones.

Mexuar
Es el espacio más primitivo de los conservados. En época nazarí servía de la sala de audiencia y reuniones importantes. A la sala principal se accede a través de dos amplios patios que debieron tener edificaciones adosadas a la muralla, que son el Patio de la Mezquita y el Patio de Machuca. Y una gran sala, la del Mexuar.

Era la sala central del palacio edificado por Isma’il (1314-1325). Fue modificada por Muhammad V y transformada en capilla cristiana en el siglo XVI.

Palacio de Comares. Patio de la Arrayanes
Construido durante la etapa de Yusuf I, en este palacio los sultanes nazaríes establecieron la sede del salón del trono, además de ser residencia del Sultán y de su familia, completó su espléndida decoración su hijo Muhammad V. Se accede a él por la fachada con dos puertas situadas en el Patio del Cuarto Dorado. Por la derecha se accedía a zonas de servicio y la de la izquierda conducía a las dependencias nobles.

Delante de la fachada, destacado sobre la escalinata, simbolizando el legítimo trono, el Sultán recibía en audiencia e impartía justicia a sus súbditos, según tradición que se remonta a la antigüedad clásica.

Formalmente, este frente servía de separación entre el ámbito administrativo y público, del familiar y privado de Palacio. La puerta derecha conducía a dependencias familiares y de servicio. La de la izquierda comunica con el Patio de Comares, tras atravesar un corredor ascendente en recodo, sin más iluminación que la natural del propio patio que, de forma deslumbrante, penetra al otro extremo, todo con un marcado valor simbólico y áulico. Toma su nombre de los grandes macizos de esta planta, también llamada mirto, que bordean la alberca en sus lados mayores es en toda edificación doméstica hispano-musulmana el elemento más importante: el centro de la vida familiar, en torno al cual se distribuyen las diferentes estancias.

Antesala del espacio más importante del Palacio de Comares, está la Sala de la Barca su denominación puede derivar de la forma de su bóveda semicilíndrica, semejante al casco de un barco invertido, o tal vez de la palabra árabe al-baraka (la bendición), repetida insistentemente en las yeserías de sus muros.

En el interior de la torre está la mayor sala de la Alhambra nazarí: el Salón de Comares. Este palacio es un prodigio arquitectónico y decorativo, en el que se ha logrado una perfecta armonía entre los elementos construidos y la naturaleza, consiguiendo un microclima y un grado de humedad, ventilación y aromas que contribuyen al bienestar de sus habitantes.

Palacio de los Leones
En la segunda mitad del siglo XIV se produce una gran modificación de la estructura interna de la Alhambra. Coincide con el segundo mandato de Muhamnad V, en el periodo más fecundo para los nazaríes, quien decora y redecora la mayoría de los espacios que hoy vemos.

Su gran construcción, el Palacio de los Leones, rompe con el esquema arquitectónico habitual aportando nuevos conceptos estéticos y formales que también se reflejarán en la administración del Estado y los asuntos de la Corte.

El esquema estructural del Palacio de los Leones es el mismo que el de Comares, aunque en posición transversal a él, que responde al tradicional de la vivienda hispano-musulmana, es decir, en torno a un patio central a cielo abierto que sirve de eje a la vida familiar se distribuyen las habitaciones polivalentes, con planta baja y al menos, una planta superior o algorfa.

Se estructura en torno a dos núcleos de vivienda y dos espacios de representación, ambivalentes. De estos últimos, el primero en reconocerse es la Sala de los Mocárabes que debió servir de habitación vestibular o de recepción, al encontrarse próxima a la entrada principal del Palacio.

De los dos espacios residenciales del Palacio de los Leones, el situado al Sur se desarrolla en torno a la Sala de los Abencerrajes, así denominada a partir del siglo XVI al atribuirle la tradición el poco riguroso escenario de sangrientas disputas cortesanas que acabarían con los principales miembros de esa familia norteafricana. Lo más espectacular de la Sala es su impresionante cúpula de mocárabes en forma de estrella de ocho puntas al abrirse sobre ocho trompas también de mocárabes.

La Sala de los Reyes es el gran espacio áulico y emblemático del Palacio de los Leones. Lugar de reposo y tertulia, se estructura en torno a un gran vestíbulo, de más de 30 metros de longitud, que servía de escenario para las más variadas recepciones y representaciones festivas.

El espacio se encuentra dividido en tres alcobas de planta cuadrada, rematadas con cúpulas de mocárabes que sobresalen de la cubierta general a semejanza de linternas -otro elemento característico de la arquitectura nazarí-. Estas salas se ven fraccionadas perpendicularmente por grandes arcos dobles de mocárabes.

La Sala de las Dos Hermanas corresponde la segunda residencia del Palacio de los Leones, con semejante estructura a la de los Abencerrajes, es decir, elevada con respecto al Patio desde el que se accede por una única puerta.

El nombre lo recibe por las dos grandes losas de mármol, centradas por una fuentecilla que evacua por un canalillo al Patio de los Leones.

Sala de los Ajimeces. Se accede a esta Sala a través de un gran arco angrelado, abierto en el muro, en cuyo intradós aparecen las habituales tacas nazaríes. La decoración mural de la Sala, en la parte superior, es a base de yeserías policromadas, quedando la zona inferior sin decoración, probablemente para recibir un tapizado. La bóveda de mocárabes fue rehecha en el primer tercio del siglo XVI.

Esta estancia recibe su nombre de los cierres que originalmente debieron tener las ventanas geminadas situadas en los ejes de los lados mayores.

Tras un proporcionado arco de mocárabes aparece uno de los elementos más bellos y ponderados de los Palacios de la Alhambra: el mirador de Lindaraja, denominación adaptada al castellano de al-‘Ayn Dar Aisa, los «ojos de la casa de Aisa», pues en época nazarí era una atalaya abierta al paisaje, ante la que se extendía un jardín bajo. Una falsa cubierta con cristales de variados colores, verdadera joya documental, culmina la parte superior de la estancia, probablemente el espacio con un carácter más áulico del Palacio

03 – Generalife

Comprende los Jardines Bajos, el Palacio del Generalife y los Jardines Altos.

Fuera de las murallas de la Alhambra, al este, en la ladera del Cerro del Sol, está el Generalife, una finca de recreo de los sultanes nazaríes, también utilizada para su explotación agrícola, con un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto, compartimentada en paratas o bancales mediante cuatro grandes huertas, aprovechando sus perfiles orográficos.

La denominación de Generalife ha recibido diversas interpretaciones a lo largo de su historia, desde “Jardín” o “Huerta del Zambrero”, “el más elevado de los jardines” o “casa de artificio y recreo”, hasta “Mansión de placer o recreación grande” y “Jardín del citarista”, siendo hoy comúnmente aceptado la de Jardín o Jardines del Alarife, es decir, del constructor o arquitecto.

Tras la conquista en 1492, los Reyes Católicos concedieron la finca a un alcaide para su custodia y aprovechamiento. Dicha alcaidía pasó a perpetuidad, a partir de 1631 a la familia Granada-Venegas, hasta que, después de un largo pleito iniciado en el siglo XIX, se incorporó al Estado en 1921.

La visita a este sector comienza por los Jardines Nuevos del Generalife.

Tras la incorporación del Generalife a la Alhambra, se ideó la conexión entre ambos recintos mediante jardines que se relacionaran formalmente y se integraran con la naturaleza.

Concretamente, se dividió en tres partes, ejecutadas de forma sucesiva, que en la actualidad forman los Jardines Nuevos. En 1931 se realizó el tramo más cercano al edificio, al estilo jardín-laberinto, con arquerías de rosaledas y cipreses; en 1951 se prolongó bajo la dirección del arquitecto Prieto Moreno, en una interpretación del jardín musulmán, con una acequia en crucero, calles y paramentos tupidos de cipreses, más una pérgola abierta al paisaje de la Alhambra y de la ciudad.

Por último, en 1952 se completó con el anfiteatro al aire libre, creado expresamente para el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, que desde entonces se celebra en él.

El teatro sigue arquitectónicamente la línea de las huertas del Generalife, los muros de contención se perciben como un fragmento más del conjunto y las distintas paratas y arriates sirven de soporte al acompañamiento vegetal, de gran importancia en la instalación. El escenario se configura con pantallas naturales de cipreses, ofreciendo un fondo permanente y característico, único en la escenografía contemporánea.

El Generalife, construido entre los siglos XIII y XIV, es el palacio utilizado por los reyes musulmanes como lugar de descanso. Fue concebido como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos, patios y edificaciones se integran en las cercanías de la Alhambra.

Su eje mayor se encuentra atravesado por la Acequia Real, principal arteria hidráulica del Conjunto. Su estructura original era en forma de crucero, semejante al Patio de los Leones, lo que daba lugar a cuatro parterres achaflanados.

La entrada al edificio del Generalife presenta una curiosa dualidad. De un lado, su apariencia externa tiene un indudable carácter rural que lo asemeja más a un cortijo que a un recinto palaciego, respondiendo a la descripción de almunia hispano musulmana que Ibn Luyun hace en su Tratado de Agricultura. Por otra parte, el acceso mediante la sucesión de dos patios a distinto nivel, lo emparenta de forma clara con el acceso al propio palacio de la Alhambra.

El primer patio, denominado modernamente Patio del Descabalgamiento por presentar bancos para apearse de las monturas, ofrece dos naves laterales utilizadas quizás por los mozos de cuadra.

El segundo se sitúa a un nivel más elevado, originalmente se encontraba rodeado por galerías con arcos en todos sus frentes menos el central, por el que se sube al interior del palacio.

La entrada al palacio propiamente dicha, se realiza a través de una portadita con elementos de mármol y dintel alicatado, en cuya clave del arco se vuelve a repetir el motivo de la llave. Una escalera nos introduce en el espacio doméstico, distribuido por el Patio de la Acequia y dominado por el Pabellón Norte. Éste se abre con la habitual galería porticada, con cinco arcos y alcobas en los extremos, dando paso a la Sala Regia y al mirador de Ismail I.

En la Sala Regia cobran protagonismo las yeserías, las tacas y los preciosos capiteles de mocárabes. Asimismo, la distribución interior de la sala responde al esquema usual, con alcobas laterales enmarcadas por arcos. Es muy destacable la cornisa volada de mocárabes por debajo de la armadura del techo.

Atravesando la alcoba lateral de la Sala Regia se asciende, al nivel de un corredor abierto, al denominado Patio del Ciprés de la Sultana.

La edificación porticada data de 1584, frente a la que se desarrolla un intimista patio ajardinado de gusto barroco. Originalmente todo el espacio, como vimos, estaba ocupado por el baño del Palacio, del que no ha quedado aparentemente nada, excepto tal vez, la entrada del caudal de agua de la acequia que debió abastecerlo antes de continuar al Patio contiguo y que puede observarse en forma de cascada a través del hueco en el muro lateral.

En el centro se encuentra una alberca con dibujo en planta en forma de «U», en cuyo centro se dispuso, en el siglo XIX, otra más pequeña de la que sobresale una fuentecilla de piedra.

En la zona más elevada del Generalife se encuentra la Escalera del Agua, subsistente del primitivo recinto, aunque muy modificada, famosa por el agua de la acequia del Sultán deslizándose por los canales de sus muros.

A intervalos de tres descansos, en cuyos ejes se sitúan pilas circulares de las que, en su origen, partía un canalillo, hoy perdido; pero sobre los parapetos que bordean la escaleras sí corren canales hechos con tejas invertidas, por los que baja el agua de la Acequia Real permanentemente.

Al final de la escalera del Agua se alcanza la cota más alta del Generalife. De ahí que, como observatorio privilegiado, el administrador de la finca, don Jaime Traverso, construyera en 1836 un Mirador Romántico en estilo neogótico, muy a tono con la época, y verdadero contrapunto con el resto y tal vez con los posibles vestigios de que en ese punto existiera, según apuntan algunos autores, un oratorio musulmán. (Este espacio se abre un mes al año dentro del programa “espacio del mes”.)

Continuaremos la visita por el Paseo de las Adelfas, es un largo sendero que recorre la parte superior del muro de separación de las huertas, cubierto todo él por una bóveda de adelfas.

Este paseo se construye a mediados del siglo XIX como acceso romántico al palacio del Generalife. Al inicio de su trayecto desde los Jardines Altos, se conserva uno de los ejemplares más antiguos que se conoce de arrayán morisco, una de las maravillas botánicas del jardín, cuya huella genética se investiga actualmente. En el otro extremo, el paseo enlaza con el Paseo de los Cipreses, es un camino rodeado de cipreses que conduce a la salida, construido en el primer tercio del siglo XX. Con motivo de la pavimentación del Paseo de los Nogales, se ha descubierto recientemente y adecuado a visita pública un tramo de la Acequia Real nazarí, en las proximidades de su entrada a la Alhambra por la torre del agua.

Tiempo aproximado de la visita 3 horas

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La visita incluye:

01 – Alcazaba

02 – Palacios Nazaríes

03 – Generalife

  • La reserva y la compra de entradas se hacen por internet en el sistema de gestión y ventas de entradas del Patronato de la Alhambra y Generalife, por teléfono o por TVRs.
  • Estas entradas pueden ser adquiridas mediante ”print at home” o bien adquiridas en los TVRs o en taquilla. Por este último procedimiento le puede ocasionar una espera innecesaria.
  • Si su entrada ha sido adquirida mediante “print at home” deberá tener en cuenta:
    • Que todo visitante debe portar su entrada, impresa en papel A4, anverso y reverso y conservarla hasta el final de la visita.
    • Que es necesario que la impresión sea de buena calidad y no se aceptará entradas parcialmente impresas, manchadas, dañadas o ilegibles.
      SI NO ES ASÍ SE CONSIDERARÁ NULA
    • Para comprobar la buena calidad de la impresión, asegúrese de que la información escrita en la entrada, así como el código QR sean legibles.
  • Cada persona visitante, independiente de su edad, deberá portar su propia entrada, que será expedida a título individual y estará obligado a conservarla hasta la salida del monumento visitado, debiendo presentarla, junto con un documento de identificación personal expedido por el ministerio del interior u organismo homólogo de su país, a requerimiento de cualquier empleado ya sea personal propio o del servicios de seguridad, así como de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en su caso.
    • Si el titular de la entrada es diferente a la persona que va a realizar la visita debe constar el nombre y apellidos del visitante en la “entrada” antes de su impresión.

EN CASO DE NO OBSERVASE LAS REGLAS ARRIBAS ESPECIFICADAS SE CONSIDERA LA ENTRADA NULA.

  • Tenga en cuenta que esta entrada es válida para el mismo día de la visita a la Alhambra.
  • Los menores de 12 años tienen entrada gratuita pero esta deberá ser reservada obligatoriamente en el momento de la compra y gestionada con el resto de las entradas de los adultos.

IMPORTANTE: la fecha y hora de acceso a los Palacios Nazaríes, está expresamente indicada en la entrada. La visita a estos espacios deben debe realizarse en el horario expresamente indicado en la entrada.

El Patronato de la Alhambra y Generalife, con objeto de hacer una mejor distribución de las entradas del turismo individual no organizado, limitará a diez el número de entradas que pueda adquirir un particular en un mes.

¿Sabías qué…?

El acceso a los Palacios Nazaríes debe realizarse en el horario expresamente indicado en la entrada.

El acceso al Palacio de Carlos V, al Museo de la Alhambra y al Baño de la Mezquita, es libre y gratuito.

Con la entrada general se pueden visitar todos los espacios de la Alhambra incluidos los jardines (no se tiene que comprar la entrada de jardines).

En la visita general diurna también se podrá a visitar el espacio del mes.

Todas las exposiciones temporales que el Patronato de la Alhambra y el Generalife que organiza dentro del recinto monumental son gratuitas.

  • Horario de visita
    • Del 15 de octubre al 31 de marzo
      8.30 h. a 18.00 h.
    • Del 1 de abril al 14 de octubre
      8.30 h. a 20.00 h.
    • De lunes a domingo
  • Excepto 25 de diciembre y 1 de enero
  • Horario de taquilla
    • De 15 de octubre al 31 de marzo
      8.00 h. a 18.00 h.
    • De 1 de abril al 14 de octubre
      8.00 h. a 20.00 h
    • De lunes a domingo
  • Excepto 25 de diciembre y 1 de enero

Descuentos (*)
Tienen derecho a una reducción en el precio de la entrada los siguientes colectivos:

  • Ciudadanía de la UE mayores de 65 años
  • Menores entre 12 y 15 años
  • Poseedores del Carnet Joven Europeo
  • Personas con una discapacidad igual o superior al 33%

Gratuidad (*)

  • Menores de 12 años
  • Miembros de ICOMOS
  • Miembros ICOM

(*) Las personas beneficiarias de gratuidad o reducción en el precio de la entrada deberán presentar en taquilla los justificantes oficiales, válidos y actualizados de pertenencia al colectivo objeto de la gratuidad o reducción (jubilados, poseedores del carnet joven, personas con minusvalías…) el días de la recogida de la entrada y el día de la visita.
En caso contrario, deberá abonar el precio completo correspondiente a su tipo de entrada.